13 d’octubre del 2010

A Gardel hay que escucharlo

en la victrola



«Hasta hace unos días, el único recuerdo argentino que podía traerme mi ventana sobre la rue de Gentilly era el paso de algún gorrión idéntico a los nuestros, tan alegre, despreocupado y haragán como los que se bañan en nuestras fuentes o bullen en el polvo de las plazas. Ahora unos amigos me han dejado una victrola y unos discos de Gardel. En seguida se comprende que a Gardel hay que escucharlo en la victrola, con toda la distorsión y la pérdida imaginables; su voz sale de ella como la conoció el pueblo que no podía escucharlo en persona, como salía de zaguanes y de salas en el año veinticuatro o veinticinco. [...] Para escucharlo hasta parece necesario el ritual previo, darle cuerda a la victrola, ajustar la púa. El Gardel de los pickups eléctricos coincide con su gloria, con el cine, con una fama que le exigió renunciamientos y traiciones. Es más atrás, en los patios a la hora del mate, en las noches de verano, en las radios a galena o con las primeras lamparitas, que él está en su verdad, cantando los tangos que lo resumen y lo fijan en las memorias.»

Julio Cortázar, Gardel, (extracto).
Publicado en la revista Sur, Buenos Aires, 1953.

Carlos Gardel, la novela gráfica

Muñoz y Sampayo



«Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida.
Tengo miedo de las noches
que pobladas de recuerdos,
encadenan mi soñar.

Pero el viajero que huye
tarde o temprano detiene su andar.
Y aunque el olvido,
que todo destruye,
haya matado mi vieja ilusion,
guardo escondida un esperanza humilde,
que es toda la fortuna de mi corazon.»

Volver, Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, 1935.




Carlos Gardel «el morocho del Abasto», «el francesito»,«el zorzal criollo», «el mudo», «el mago», y hasta «san Carlos», es el personaje que cautiva a dos «expertos» que enfrentan sus antagónicas visiones en un debate televisado sobre su vida y obra. Un tercer personaje, un crispado anciano que afirma haber causado la muerte de Gardel, protesta frente al televisor. De este modo inquietante comienza la novela gráfica Carlos Gardel, la voz del Río de la Plata.



En blanco y negro, el célebre duo autoral Muñoz y Sampayo esculpen con maestría el alma de Gardel cuya voz ha sido declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Cuatro años han necesitado para recrear la biografía del hombre que elevó el tango a la categoría de arte.



En el 75 Aniversario de su muerte, Libros del Zorro Rojo publica esta obra de manera intergral, completa y definitiva, incluyendo a modo de prólogo, un sugerente texto de Julio Cortázar sobre Carlos Gardel, publicado en 1953 en la revista Sur de Buenos Aires.



Carlos Gardel falleció trágicamente en el accidente de avión del 24 de junio de 1935, cerca de Medellín, Colombia. Murió el hombre, pero nació el mito. Setenta y cinco años después José Muñoz y Carlos Sampayo culminan un homenaje definitivo al símbolo que por su voz y su estilo, ha sabido conmover a todos los públicos, más allá de las fronteras lingüísticas.



Con un desarrollo narrativo apasionante,
Carlos Gardel, la voz del Río de la Plata, trasciende la especificidad de su propio argumento para convertirse en una exploración del espíritu de países en busca de su identidad.


23,5 x 32 cm, 144 pp, Rústica con solapas
ISBN: 978-84-92412-75-4

Ver bio de Carlos Sampayo
Ver bio de José Muñoz

Carlos Gardel,

la voz del Río de la Plata



Carlos Gardel, la voz del Río de la Plata, es nuestra variación sobre la vida de Gardel y cuando decimos variación no queremos insinuar que se trata de una interpretación sino, más bien, de un acto artístico basado en aspectos de la vida de un artista.

Necesariamente, el punto de partida no es un encomio ni una diatriba. No hemos pretendido desmontar un mito ni darle forma a uno nuevo a través de datos que, en realidad, son producto de nuestra fantasía. Carlos Gardel, aun desaparecido físicamente, se defiende bien, tanto de alabanzas como de censuras, aunque estas últimas son infrecuentes.

Partimos de la base de que nadie conoce la vida verdadera de Gardel, sus datos nacieron diluidos.

Sí podemos decir que Carlos Gardel ha sido la figura máxima de la canción popular rioplatense y una de las voces excepcionales del siglo xx. Nació en 1887 o 1890 en Toulouse, Francia, o en Tacuarembó, Uruguay, pero hay otras vías de investigación que sitúan su nacimiento en terceros lugares, en Uruguay. Murió en Medellín, Colombia, el 24 de junio de 1935, en un accidente de avión. Aunque no son pocos los que afirman que no murió en ese suceso.Durante su carrera grabó más de 700 canciones, y actuó como protagonista en ocho producciones cinematográficas.

Hasta aquí los antecedentes más o menos objetivos, aunque cada uno de ellos ha sido sometido a discusión por estudiosos y devotos.

Clara debe quedar nuestra admiración por su voz, y también, por qué no, por los recursos que utilizó para arroparla, construyendo así un mito que aún persiste.

Muñoz y Sampayo

Carlos Sampayo

Carmen de Patagones, Buenos Aires, 1943



Escritor y guionista, es autor de novelas, relatos cortos, poesía y guiones de historieta y cine. También es especialista en jazz, tema sobre el que ha publicado ensayos y ficciones, y dirigido y coordinado enciclopedias, como Maestros del jazz, Diccionario del jazz y Los cien mejores discos de jazz. Su obra ha sido ampliamente publicada en América y en Europa. En el año 1972 se estableció en España, donde escribió guiones para cine publicitario y en 1974, conoció a su compatriota José Muñoz, con el que comenzó a dar vida al célebre detective Alack Sinner. Tres años más tarde, realizan Sophie goin’ South y El bar de Joe, donde gravita la esencia de Alack Sinner. A partir de 1982, darán a conocer Sudor Sudaca, primera inmersión en los orígenes de los autores y, más tarde, Billie Holiday, Europa en llamas, Juego de luces y El poeta. Dos años más tarde, presentan En los bares, El libro y El caso U.S.A., una historia contemporánea de Alack Sinner. Sampayo ha trabajado también con Solano López en la serie de relatos titulados Evaristo; con el dibujante italiano Igort en una biografía en historieta de Fats Waller y con Oscar Zárate, en los libros Tres artistas en París, Fly blues y La faille. Carlos Gardel, la voz del Río de la Plata, es considerada por Carlos Sampayo, una de las mejores narraciones en la que ha intervenido. Actualmente vive entre Barcelona y Buenos Aires.

José Muñoz

Buenos Aires, 1942

Estudió en la Escuela Panamericana de Arte de Buenos Aires, donde tuvo como maestros a Alberto Breccia y Hugo Pratt. A partir de 1957 comenzó a colaborar con Francisco Solano López para la famosa serie El Eternauta y a ilustrar guiones de Héctor Oesterheld. Durante los años sesenta creó, junto a Eugenio Zappietro, Precinto 56. Ya en los setenta se estableció en Europa y, en España, junto a Carlos Sampayo, crearía uno de los personajes más importantes de la historia del cómic policial: Alack Sinner, premiado en 1978 como Mejor Obra Extranjera en el Festival de Angoulême. Fruto de esa mutua colaboración son, entre otros, los libros Sophie goin’ South, Sudor Sudaca, Juego de luces, Europa en llamas y Billie Holiday. También ha publicado, junto a Jérôme Charyn, El colmillo de la serpiente y Panna María. Entre sus cuadernos de dibujos y aguadas cabe destacar Orillas de Buenos Aires, Paris parenthèse I y II, Femenin pluriel, Carnet argentin y La Pampa y Buenos Aires. Su obra, apreciada por toda una generación de dibujantes, se ha publicado con éxito en Europa y América. En 1983, Muñoz fue distinguido con el Premio Yellow Kid en el Festival de Lucca, Italia; en 2002 con la Medalla Max und Moritz en el Salón del Cómic de Erlangen, Alemania, y en 2007 con el Gran Premio de Angoulême. José Muñoz reside en París, Milán y Buenos Aires. Para Libros del Zorro Rojo ha ilustrado Las fieras cómplices de Horacio Quiroga y El perseguidor de Julio Cortázar.
www.josemunozdessins.com

12 de setembre del 2010

99 fábulas fantásticas

Ambrose Bierce



Carlos Nine (Ilustraciones)

«La Fortuna y el Fabulista
Un Fabulista atravesaba un bosque solitario cuando se topó con la Fortuna. Muy asustado, trató de subir a un árbol, pero la Fortuna lo retuvo y lo acorraló con cruel insistencia.
—¿Por qué intentaste escapar? —dijo la Fortuna cuando los gritos y los movimientos del hombre cesaron—. ¿Por qué me miras de una manera tan hostil?
—No sé qué eres —respondió el Fabulista, muy alterado.
—Soy riqueza, soy respetabilidad —explicó la Fortuna—, soy casas elegantes, un yate y una camisa limpia todos los días. Soy ocio, soy viajes, vino, un sombrero con brillo y un abrigo sin brillo. Soy dinero suficiente para comer.
—Está bien —susurró el Fabulista—, pero, por favor, baja esa voz.
—¿Por qué? —preguntó la Fortuna, sorprendida.
—Para no despertarme —respondió el Fabulista mientras se le dibujaba en el rostro una calma perfecta.».



Una exquisita colección de fábulas son la invitación a un banquete de satírica misantropía Bierce. Surgidos de su pluma implacable: liebres, tortugas, zorros, uvas, poetas insufribles, políticos codiciosos, médicos ladrones, santos pecadores, jueces corruptos, hombres y mujeres de dudosa humanidad, son presa del sarcasmo de unos de los autores mas lúcidos del siglo xx.

Seleccionadas y traducidas por Marcial Souto, 99 Fábulas fantásticas de Ambrose Bierce, han sido ilustradas por Carlos Nine, su mejor intérprete.









14 x 21 cm, 112 pp, Cartoné encuadernado en tela
ISBN: 978-84-92412-62-4

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Ambrose Bierce

Ohio, 1842 – ¿1914?



Escritor, periodista y editor estadounidense, prestó servicios en el Ejército de la Unión durante la Guerra Civil, en la que fue herido de gravedad. Su primer cuento, «The Haunted Valley», fue publicado en 1871 en la revista Overland Monthly. En 1877 inauguró su famosa columna «Prattle» en el semanario Argonaut. En 1887 empezó a trabajar para los periódicos de William Randolph Hearst y su fructífera relación duró más de veinte años, período en el que su envenenada pluma combatió la impostura de políticos, predicadores, abogados, racistas, capitalistas, poetas, anarquistas e inescrupulosos de todo tipo. La prosa de Bierce —heredero
literario de Poe, Melville y Hawthorne— se caracteriza por la lucidez y el cinismo y cierta fascinación por el horror y la muerte. Entre sus obras sobresalen Cuentos de soldados y civiles (1891), El monje y la hija del verdugo (1892) y El diccionario del diablo (1906). La muerte de Ambrose Bierce está rodeada de incertidumbre. A fines de 1913, a los 71 años, viajó a México, en plena Revolución, y en su última carta dice que va a trasladarse a Ojinaga, ciudad donde unos días después se libró una sangrienta batalla. Bierce escribió: «Debe de ser horrible morir entre sábanas; si Dios quiere, a mí no me ocurrirá».

Carlos Nine

Buenos Aires, 1944



Estudió Artes en las escuelas nacionales Manuel Belgrano y Prilidiano Pueyrredón. Sus ilustraciones han aparecido en Clarín y La Nación (Argentina); The New York Times y The New Yorker (Estados Unidos) y Le Monde (Francia). Entre sus libros sobresalen Keko el Mago (Buenos Aires, 1996); Prints of the West (Madrid, 2004) y varios publicados en París: Meurtres et Chatiments (1991), Fantagas (1995), Saubon, le canard qui aimait les poules (2000), Oh merde, les lapins! (2002), Hommage a l'arriére-cour y Siboney (2008) y Saubon, le petit canard (2009). Ha ilustrado numerosas obras para editoriales de Estados Unidos, Europa y Asia. Sus trabajos se han expuesto en Angoulême, Barcelona, Bruselas, Madrid, Milán, Poitiers y Roma. En 1988 fue distinguido como Mejor Dibujante Extranjero en el Salón Internacional del Comic de Barcelona; en 1993 obtuvo en Nueva York el Premio Silver Clio; en 1995, en Roma, el Premio Caran D’Ache de Ilustración y en 1997, en Barcelona, recibió el diploma del Premio Internacional Catalònia de Ilustración. En 2001 la Escuela Superior de la Imagen de Angoulême le concedió el Premio al conjunto de su obra. Para Libros del Zorro Rojo ha ilustrado Micromegas de Voltaire.

19 d’agost del 2010

Los diarios de Adán y Eva

Mark Twain



Francisco Meléndez (Ilustraciones)

El mítico ilustrador Francisco Meléndez cumple sus bodas de acero con el silencio, y las interrumpe momentáneamente para esclarecer lo sucedido en el Edén hace cientos de años. Una muestra de su talento intacto y libérrimo, que Mark Twain celebra desde quién sabe dónde.



Del diario de Adán:
Esta nueva criatura de pelo largo se entromete bastante. Siempre está merodeando y me sigue a todas partes. Eso no me gusta; no estoy habituado a la compañía. Preferiría que se quedara con los otros animales. Hoy está nublado, hay viento del este; creo que tendremos lluvia… ¿Tendremos? ¿Nosotros? ¿De dónde saqué esta palabra…? Ahora lo recuerdo: la usa la nueva criatura.




Del diario de Eva:
Toda la semana lo seguí y traté de entablar relaciones con él. Yo soy la que tuvo que hablar, porque él es tímido, pero no me importa. Parecía complacido de tenerme alrededor, y usé el sociable «nosotros» varias veces, porque él parecía halagado de verse incluido.

En septiembre en librerías

Tamaño: 14x 21 cm; 76 páginas, Cartoné encuadernado en tela
SBN: 978-84-92412-68-6

18 d’agost del 2010

Francisco Meléndez

Zaragoza, 1964



Dibujante eminente y autodidacta. En 1984 publicó su primer trabajo y dos años más tarde obtuvo el Premio Nacional de Ilustración por La oveja negra y otras fábulas, de Augusto Monterroso. A éste le seguiría una pléyade de obras con textos de autoría propia, como El verdadero inventor del buque submarino, Premio liber al libro mejor editado y Medalla de Plata en la exposición «Los libros más bellos del mundo» de Leipzig en 1990; Leopold, la conquista del aire, segundo Premio Nacional de Ilustración en 1992 y El viaje de Colonus, un friso de nueve metros plegado en fuelle, donde recreó el viaje del almirante a las Indias. Luego, Meléndez optó por el silencio, renuncióa su oficio, eligió vivir en un monasterio y fundar la agrupación socioeducativa ’ãl-May’ãrî-Valmadrid, que promueve el trabajo artístico entre niños y adolescentes, al margen de los cánones académicos. Su trabajo para Los diarios de Adán y Eva supone un excepcional regreso al ejercicio de su magia. Por todo instrumento se sirvió de un lápiz, en la paz del camposanto que por la noche vigila.

17 de maig del 2010

Edward Gorey en la prensa




Libros del Zorro Rojo quiere difundir y agradecer las reseñas publicadas en los medios de prensa, con motivo de la publicación de La bicicleta epipléjica y La niña desdichada de Edward Gorey.

El Mundo, ADN, El informador, La Estrella, El Universal

11 de maig del 2010

La niña desdichada

Edward Gorey



«Charlotte Sophia quedó en manos del abogado de la familia. El abogado la puso de inmediato en un internado. Allí, las maestras la castigaban por cosas que no había hecho. Las otras alumnas le rompían la muñeca, arrancándole piernas y brazos...»





Huérfana, atormentada por las compañeras de colegio, esclavizada por un bruto alcoholico, la protagonista de este libro sobrevive, animada sólo por su fuerza infantil, para seguir sufriendo.

La niña desdichada (1961), trágica crónica de la vida de Charlotte Sophia,es materia perfecta para el magistral arte narrativo de Edward Gorey.




«La obra de Edward Gorey es extraordinaria y misteriosa.»
Max Ernst


15 x 13 cm; 64 pp. Cartoné con sobrecubierta
ISBN: 978-84-92412-58-7

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La bicicleta epipléjica

Edward Gorey



«Fue el día después del martes y el día antes del miércoles. Embley y Yewbert se estaban golpeando con mazos de croquet cuando oyeron un ruido detrás del muro y apareció una bicicleta sin ciclista...»




Una bicicleta que anda sola tienta a unos hermanos aburridos y los lleva por largos paisajes cargados de misterio. Una aventura extravagante que dura casi doscientos años.

En La bicicleta epipléjica (1969), el espacio, el tiempo y la conducta de los personajes se rigen por leyes propias, dominadas por el humor y el absurdo.




«Edward Gorey es sublime, absurdo y místico.»
Oskar Kokoshka

11 x 18 cm; 64 pp. Cartoné con sobrecubierta
ISBN: 978-84-92412-57-0

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6 de maig del 2010

La clase de dibujo:

Mattotti, Hansel y Gretel

21 d’abril del 2010

Hansel i Gretel

Jacob i Wilhelm Grimm



Lorenzo Mattotti (Il·lustracions)

«Van caminar tota la nit i un dia sencer, des del matí fins al vespre, però no van aconseguirnsortir del bosc».



El prestigiós artista italià Lorenzo Mattotti interpreta, amb jocs de llums i obres, un dels contes més populars dels germans Grimm. La història de Hansel i Gretel és narrada de forma original i innovadora a través de traços foscos suggerents que desperten la intuïció. Amb les il·lustracions en blanc i negre, Mattotti accentua el tràgic sentit de la història, però la dota, al mateix temps, d’una força i una expressivitat úniques.

El 2007 la Metropolitan Opera House de Nova York i la revista New Yorker van proposar a Mattotti, juntament amb altres grans artistes internacionals, participar en un projecte molt ambiciós: recrear de forma plàstica el conte de Hansel i Gretel.








23,5 x 32 cm, 56 pp, Cartoné
ISBN: 978-84-92412-56-3

Veure bio de l'il·lustrador

20 d’abril del 2010

Lorenzo Mattotti

Breccia, 1954



És un dels il·lustradors i artistes gràfics més reconeguts de l’actualitat. Va estudiar arquitectura, carrera que va deixar per dedicar-se al món del còmic. Els seus treballs, destinats tant al públic infantil com a l’adult, han estat publicats en les revistes més importants, i els seus llibres han estat traduïts a una gran quantitat d’idiomes. Entre les seves obres destaquen: El señor Espartaco (1982), Fuegos (1986), Pinocho (1990), El hombre de la ventana (1992) i Eugenio (1993), pel qual va rebre el Gran Premi d’Il·lustració de Bratislava.

16 d’abril del 2010

Obituario

Edward Gorey



Creó un mundo surrealista ambientado a finales de la época victoriana a partir de palabras e imágenes cargadas de muerte, visitantes amenazadores y misteriosas casas de campo. Edward Gorey, que murió a los 75 años de un infarto, fue célebre por sus ilustraciones e historias gráficas a menudo macabras, que le convirtieron en un fenómeno de culto seguido en todo el mundo. En las antologías Amphigorey (1972), Amphigorey Too (1975) [Amphigorey también], Amphigorey Also [Amphigorey además] (1983) y Amphigorey Again [Amphigorey de nuevo] (2004) se recogen más de 60 pequeñas obras (chapbooks).

Gorey insistía en que no había un deleite morboso detrás de las ingeniosas historias que mostraban niños u otras víctimas desdichadas al borde de una muerte inmerecida. “No veo disparidad entre mis libros y el día a día… Escribo sobre la vida cotidiana.” La cotidianeidad del arte de Gorey combina una Inglaterra victoriana de finales de siglo, o ya eduardiana, con unas pinceladas de la lectura favorita de sus días de universitario (en particular Ronald Firbank, Evelyn Waugh e Ivy Compton-Burnett), y una afición de por vida a Agatha Christie.

Aunque muchos lectores estadounidenses le creían británico, lo cierto es que Gorey, de padre periodista católico y madre episcopaliana, nació en Chicago. Tras el instituto asistió durante un tiempo a la Escuela de Arte de Chicago. Después de pasar tres años durante la guerra destinado como oficinista en el ejército de los Estados Unidos (en gran parte en el desierto de Utah), se especializó en francés en Harvard. Más tarde trabajó en el departamento de arte de la editorial Doubleday Anchor.

Su primer álbum ilustrado fue The Unstrung Harp; o Mr Earbrass Writes a Novel [El arpa sin encordar; o, el señor Earbrass escribe una novela] (1953), un estudio adorablemente irónico de un lúgubre novelista eduardiano que lidia con la inspiración, la distracción, las verdades eternas de la publicación y “el indecible horror de la vida literaria”.

El afamado The Doubtful Guest [El invitado incierto] (1957), tiene lugar en una casa de campo, donde una familia que parece salida de una obra de Compton-Burnett está consternada por el “huésped no invitado”; una triste, peluda e inexplicable criatura en zapatillas blancas de tenis. A los exquisitos trazos en tinta les sigue una leyenda, siendo la última:

Llegó hace 17 años, y hasta este día
no ha mostrado intención de querer marcharse.

Su fascinación por el surrealismo pasó a ocupar un primer plano en The Object-Lesson [El ejemplo práctico] (1958), cuya historia transcurre entre astutas incongruencias mientras las ilustraciones ponen de relieve su maestría en el equilibrio y el diseño. Esto llevó a Edmund Wilson, del New Yorker, a apreciar sus primeros libros y así, en 1959, Gorey obtuvo su primera crítica importante. Más tarde El invitado incierto evolucionó a un ser más perturbador, sin ojos y con largos brazos gomosos, conocido como Figbash y que recuerda en parte a la figura proteica de Max Ernst, Loplop. Otros iconos recurrentes de Gorey son los gatos y la Black Doll [La muñeca negra] sin brazos ni rasgos. El arte chino, japonés y el simbolismo también le influyeron enormemente.

Muchos de sus siguientes libros a menudo alteraban las formas existentes; una de sus técnicas favoritas era la de combinar la plantilla victoriana de un alfabeto moral o instructivo con un material de efectos opuestos. The Gashlycrumb Tinies [Los Pequeñines Macabros] (1963) muestra 26 niños condenados:

La A es de Amy, que se cayó por las escaleras
La B es de Basil, atacado por los osos

En las historias mucho está implícito; por ejemplo, a Amy sólo la vemos sobrevolando la escalera, y a Basil simplemente amenazado. En el pornográfico The Curious Sofa [El sofá singular] (1961) –bajo el seudónimo de Ogdred Weary– la espantosa decadencia no ocurre ante nuestros ojos, lo que lleva a nuestra imaginación a trabajar de un modo enfermizo. Este mismo control hace soportable su único trabajo realmente morboso: The Loathsome Couple [La pareja abominable] (1977) recuerda vagamente a los “Asesinos del Páramo”. Un carácter esquivo y un sentido de conexiones tácitas se convirtieron en su sello inconfundible. The Other Statue [La otra estatua] (1968) presenta una tragedia en una casa de campo aislada y algunas pistas, de las que no se puede decir si son escasas, o demasiadas.

El homenaje de Gorey a Agatha Christie, The Awdrey-Gore Legacy [El legado de Awdrey-Gore] (1972) es más un juego de herramientas para recopilar una trama ilustrada al estilo Christie, que una historia detectivesca, pero la elaboración sugiere un misterio aún más bizarro. El propio artista tenía siempre a mano explicaciones prácticas “Ya sé que los libros tratan de algo que no es lo que parece… pero no sé qué es.”

Desde 1957 hasta 1982, Gorey asistió a varias obras del New York City Ballet, cuyas representaciones influenciaron su obra. De ahí la historia de la bailarina tragicómica en The Gilded Bat [El murciélago dorado] (1966), las risueñas viñetas de humor en The Lavender Leotard [El leotardo lavanda] (1973), y dibujos de representaciones insólitas: “Sarah Blotter interpreting Wurmkast’s Twelfth (the ‘Apocalyptic’) Symphony, Oklahoma City, 1904.”

Durante ese cuarto de siglo de asistencia al ballet, Gorey se hizo famoso por llevar grandes abrigos de pieles iguales a los preferidos por sus personajes con zapatillas de tenis blancas. Ilustró el trabajo de otros autores, incluyendo a Samuel Beckett, John Ciardi, TS Eliot (Old Possum's Book of Practical Cats [El libro de los gatos habilidosos del Viejo Possum]), Edward Lear (The Jumblies, The Dong with a Luminous Nose [El Dong de nariz luminosa]), Saki y Muriel Spark (The Very Fine Clock). También realizó nuevas ilustraciones para las fábulas de Esopo y las historias de Brer Rabbit.

Gorey llevó con éxito al teatro su habilidad para el diseño; para la producción de Dracula en Broadway en 1977 ideó unos melodramáticos y siniestros sets y vestuario que le valieron un premio Tony por diseño de vestuario. Gorey Stories, un musical basado en su obra, fue representado en 1978. También ganó en 1972 un premio otorgado por el Instituto Americano de Artes Gráficas por el diseño de Amphigorey, los premios World Fantasy por sus ilustraciones en 1985 y 1989, y el International Horror Guild en 1999.

Posteriores trabajos destacados incluyen The Raging Tide: or, The Black Doll's Imbroglio [La rabiosa marea; o, el embrollo de la muñeca negra] (1987), donde imágenes absurdas de Figbash y otras criaturas surrealistas permiten la interacción con el lector al enlazar a diferentes opciones – “Si esto no te parece inquietante, dirígete a la página 19. Si sí te lo parece, dirígete a la página 17.” – y The Haunted Tea-Cosy (1997), cuya subversión de inspiración dickensiana empieza cuando un enorme escarabajo se presenta a sí mismo como el Bahhum Bug.

Excentricidades aparte, Gorey llevó su vida personal con la máxima discreción. La crónica Reuters de su muerte concluye con el que fácilmente podría haber sido el final de una de sus sombrías historias, con la muñeca negra dándole vueltas al desastre: “No quedó claro si hubo supervivientes.”

Edward St. John Gorey, autor, artista e ilustrador, nació el 15 de Febrero de 1925, y murió el 15 de Abril del 2000
.

David Langford
The Guardian
20 de abril de 2000

20 de març del 2010

En las montañas de la locura

Howard Phillips Lovecraft



Enrique Breccia (Ilustraciones)

«Todos los incidentes de aquel vuelo de cuatro horas y media están grabados a fuego en mis recuerdos, por su crucial posición en mi vida. Marcaron la pérdida, a la edad de cincuenta y cuatro años, de toda la paz y el equilibrio que la mente normal posee gracias a su acostumbrada concepción de la naturaleza externa y de sus leyes. De allí en adelante, los diez enfrentamos —aunque el estudiante Danforth y yo en mayor medida— un mundo espantosamente amplificado de vagos horrores que nada puede borrar de nuestras emociones, y que nos abstendríamos de compartir con la humanidad si pudiéramos.»



Una expedición de la Universidad de Miskatonic descubre en lo más remoto de la Antártida los vestigios de una extraña civilización, y con ellos un abominable secreto: sus verdugos, millones de años más tarde, aún perviven en las profundidades del hielo.





16 x 24 cm; 160 pp. Cartoné con sobrecubierta

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25 de febrer del 2010

Cartas a Ophélia

Fernando Pessoa



Antonio Seguí (Ilustraciones)

15 de octubre de 1920
Pequeño Bebé:

Tienes más de mil, tienes millones de razones para sentirte enojada, irritada y ofendida conmigo. Pero la culpa no ha sido mía, ha sido de ese Destino que acaba de condenarme el cerebro a un estado que, si no es irreversible, por lo menos exige un tratamiento adecuado, que no sé si podré conseguir. Pretendo (sin aplicar el célebre decreto del 11 de mayo) irme a un sanatorio el mes próximo a ver si allí encuentro algún tratamiento que me permita resistir la ola negra que se abate sobre mi espíritu. No sé cuál será el resultado del tratamiento, quiero decir: no imagino cuál podría ser. Nunca esperes por mí; si alguna vez me presento ante ti será por la mañana, cuando vayas a la oficina, en Poço Novo. No te preocupes. Al fin y al cabo, ¿qué ha sucedido? ¡Me han cambiado por Álvaro de Campos!
Siempre muy tuyo,

Fernando




Al cumplir 19 años, Ophélia Queiroz entró a trabajar en las oficinas Félix, Valladas & Freitas de Lisboa, donde Pessoa se ocupaba de traducir la correspondencia comercial. Corría 1920 y el poeta contaba 32 años.

Hacia 1976, la propia Ophélia evocó los inicios del romance. «Un día se fue la luz. Freitas no estaba y Osorio, el “grumete”, había salido a hacer unos recados. Fernando fue a buscar un lámpara de petróleo, la encendió y la puso encima de mi mesa. Poco antes de la hora de partida, me alcanzó una notita que decía “Le pido que se quede”. Yo permanecí expectante. Por entonces ya había notado el interés de Fernando hacia mí; y yo, lo confieso, también le encontraba cierta gracia… Recuerdo que estaba de pie, a punto de ponerme el abrigo, cuando él entró en mi despacho. Se sentó en mi silla, dejó sobre la mesa la lámpara que traía y comenzó de pronto a declararse como Hamlet a Ofelia: “¡Oh, querida Ofelia!, mido mal mis versos, carezco de arte para medir mis suspiros, pero te amo en extremo. ¡Oh, hasta el último extremo, créeme!». Quedé muy conmovida, como es natural, y sin saber qué decir ni hacer, acabé por ponerme el abrigo y despedirme apresuradamente. Fernando se levantó con la lámpara en la mano para acompañarme hasta la puerta. Pero, de repente, apoyó la lámpara sobre la divisoria de la pared, me tomó sorpresivamente por la cintura, me abrazó y, sin decir una palabra, me besó, me besó apasionadamente, como un loco. […] Días más tarde, como Fernando parecía ignorar lo que había sucedido entre nosotros, resolví escribirle una carta pidiéndole una explicación; lo que dio origen a su primera carta-respuesta, con fecha 1.° de marzo de 1920.»

Cuarenta y ocho cartas y dieciséis poemas dan testimonio del secreto romance entre el poeta portugués y la joven Ophélia Queiroz. Una correspondencia forjada en los años decisivos de la producción literaria de Fernando Pessoa. El prólogo de Antonio Tabucchi reflexiona sobre este epistolario al que el gran artista plástico Antonio Seguí ha dedicado una treintena de exquisitas acuarelas.


Traducción: Alejandro García Schnetzer

14 x 22 cm; 174 pp; Cartoné encuadernado en tela
ISBN: 978-84-92412-47-1



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Fernando Pessoa

Lisboa, 1888 – 1935



Huérfano de padre a los cinco años, pasó su infancia y parte de su juventud en Durbán, África del Sur. El idioma inglés, las obras de Milton, Byron, Keats y Shakespeare entre otros, fueron el legado de su educación británica. Volvió definitivamente a Lisboa en 1905 y trabajó como corresponsal extranjero en casas comerciales, oficio que mitigó con la composición de una vasta literatura; de ésta destaca su producción poética, atribuida a una pléyade de heterónimos como Alberto Caeiro, Álvaro de Campos, Bernardo Soares o Ricardo Reis. Fue uno de los primeros difusores de las vanguardias en Portugal, colaborando en las revistas Orpheu, Athena, Ruy Vaz y Presença. A excepción de Sonnets (1918), English poems (1921) y Mensagem (1934), la mayor parte de su obra permaneció inédita, guardada en un baúl que atesoraba multitud de originales. Fernando Pessoa murió a los cuarenta y siete años en el Hospital São Luís dos Franceses, donde había sido internado por las secuelas del alcoholismo.

17 de febrer del 2010

El perseguidor

Cortázar, Muñoz, Parker...