16 d’abril de 2010

Obituario

Edward Gorey



Creó un mundo surrealista ambientado a finales de la época victoriana a partir de palabras e imágenes cargadas de muerte, visitantes amenazadores y misteriosas casas de campo. Edward Gorey, que murió a los 75 años de un infarto, fue célebre por sus ilustraciones e historias gráficas a menudo macabras, que le convirtieron en un fenómeno de culto seguido en todo el mundo. En las antologías Amphigorey (1972), Amphigorey Too (1975) [Amphigorey también], Amphigorey Also [Amphigorey además] (1983) y Amphigorey Again [Amphigorey de nuevo] (2004) se recogen más de 60 pequeñas obras (chapbooks).

Gorey insistía en que no había un deleite morboso detrás de las ingeniosas historias que mostraban niños u otras víctimas desdichadas al borde de una muerte inmerecida. “No veo disparidad entre mis libros y el día a día… Escribo sobre la vida cotidiana.” La cotidianeidad del arte de Gorey combina una Inglaterra victoriana de finales de siglo, o ya eduardiana, con unas pinceladas de la lectura favorita de sus días de universitario (en particular Ronald Firbank, Evelyn Waugh e Ivy Compton-Burnett), y una afición de por vida a Agatha Christie.

Aunque muchos lectores estadounidenses le creían británico, lo cierto es que Gorey, de padre periodista católico y madre episcopaliana, nació en Chicago. Tras el instituto asistió durante un tiempo a la Escuela de Arte de Chicago. Después de pasar tres años durante la guerra destinado como oficinista en el ejército de los Estados Unidos (en gran parte en el desierto de Utah), se especializó en francés en Harvard. Más tarde trabajó en el departamento de arte de la editorial Doubleday Anchor.

Su primer álbum ilustrado fue The Unstrung Harp; o Mr Earbrass Writes a Novel [El arpa sin encordar; o, el señor Earbrass escribe una novela] (1953), un estudio adorablemente irónico de un lúgubre novelista eduardiano que lidia con la inspiración, la distracción, las verdades eternas de la publicación y “el indecible horror de la vida literaria”.

El afamado The Doubtful Guest [El invitado incierto] (1957), tiene lugar en una casa de campo, donde una familia que parece salida de una obra de Compton-Burnett está consternada por el “huésped no invitado”; una triste, peluda e inexplicable criatura en zapatillas blancas de tenis. A los exquisitos trazos en tinta les sigue una leyenda, siendo la última:

Llegó hace 17 años, y hasta este día
no ha mostrado intención de querer marcharse.

Su fascinación por el surrealismo pasó a ocupar un primer plano en The Object-Lesson [El ejemplo práctico] (1958), cuya historia transcurre entre astutas incongruencias mientras las ilustraciones ponen de relieve su maestría en el equilibrio y el diseño. Esto llevó a Edmund Wilson, del New Yorker, a apreciar sus primeros libros y así, en 1959, Gorey obtuvo su primera crítica importante. Más tarde El invitado incierto evolucionó a un ser más perturbador, sin ojos y con largos brazos gomosos, conocido como Figbash y que recuerda en parte a la figura proteica de Max Ernst, Loplop. Otros iconos recurrentes de Gorey son los gatos y la Black Doll [La muñeca negra] sin brazos ni rasgos. El arte chino, japonés y el simbolismo también le influyeron enormemente.

Muchos de sus siguientes libros a menudo alteraban las formas existentes; una de sus técnicas favoritas era la de combinar la plantilla victoriana de un alfabeto moral o instructivo con un material de efectos opuestos. The Gashlycrumb Tinies [Los Pequeñines Macabros] (1963) muestra 26 niños condenados:

La A es de Amy, que se cayó por las escaleras
La B es de Basil, atacado por los osos

En las historias mucho está implícito; por ejemplo, a Amy sólo la vemos sobrevolando la escalera, y a Basil simplemente amenazado. En el pornográfico The Curious Sofa [El sofá singular] (1961) –bajo el seudónimo de Ogdred Weary– la espantosa decadencia no ocurre ante nuestros ojos, lo que lleva a nuestra imaginación a trabajar de un modo enfermizo. Este mismo control hace soportable su único trabajo realmente morboso: The Loathsome Couple [La pareja abominable] (1977) recuerda vagamente a los “Asesinos del Páramo”. Un carácter esquivo y un sentido de conexiones tácitas se convirtieron en su sello inconfundible. The Other Statue [La otra estatua] (1968) presenta una tragedia en una casa de campo aislada y algunas pistas, de las que no se puede decir si son escasas, o demasiadas.

El homenaje de Gorey a Agatha Christie, The Awdrey-Gore Legacy [El legado de Awdrey-Gore] (1972) es más un juego de herramientas para recopilar una trama ilustrada al estilo Christie, que una historia detectivesca, pero la elaboración sugiere un misterio aún más bizarro. El propio artista tenía siempre a mano explicaciones prácticas “Ya sé que los libros tratan de algo que no es lo que parece… pero no sé qué es.”

Desde 1957 hasta 1982, Gorey asistió a varias obras del New York City Ballet, cuyas representaciones influenciaron su obra. De ahí la historia de la bailarina tragicómica en The Gilded Bat [El murciélago dorado] (1966), las risueñas viñetas de humor en The Lavender Leotard [El leotardo lavanda] (1973), y dibujos de representaciones insólitas: “Sarah Blotter interpreting Wurmkast’s Twelfth (the ‘Apocalyptic’) Symphony, Oklahoma City, 1904.”

Durante ese cuarto de siglo de asistencia al ballet, Gorey se hizo famoso por llevar grandes abrigos de pieles iguales a los preferidos por sus personajes con zapatillas de tenis blancas. Ilustró el trabajo de otros autores, incluyendo a Samuel Beckett, John Ciardi, TS Eliot (Old Possum's Book of Practical Cats [El libro de los gatos habilidosos del Viejo Possum]), Edward Lear (The Jumblies, The Dong with a Luminous Nose [El Dong de nariz luminosa]), Saki y Muriel Spark (The Very Fine Clock). También realizó nuevas ilustraciones para las fábulas de Esopo y las historias de Brer Rabbit.

Gorey llevó con éxito al teatro su habilidad para el diseño; para la producción de Dracula en Broadway en 1977 ideó unos melodramáticos y siniestros sets y vestuario que le valieron un premio Tony por diseño de vestuario. Gorey Stories, un musical basado en su obra, fue representado en 1978. También ganó en 1972 un premio otorgado por el Instituto Americano de Artes Gráficas por el diseño de Amphigorey, los premios World Fantasy por sus ilustraciones en 1985 y 1989, y el International Horror Guild en 1999.

Posteriores trabajos destacados incluyen The Raging Tide: or, The Black Doll's Imbroglio [La rabiosa marea; o, el embrollo de la muñeca negra] (1987), donde imágenes absurdas de Figbash y otras criaturas surrealistas permiten la interacción con el lector al enlazar a diferentes opciones – “Si esto no te parece inquietante, dirígete a la página 19. Si sí te lo parece, dirígete a la página 17.” – y The Haunted Tea-Cosy (1997), cuya subversión de inspiración dickensiana empieza cuando un enorme escarabajo se presenta a sí mismo como el Bahhum Bug.

Excentricidades aparte, Gorey llevó su vida personal con la máxima discreción. La crónica Reuters de su muerte concluye con el que fácilmente podría haber sido el final de una de sus sombrías historias, con la muñeca negra dándole vueltas al desastre: “No quedó claro si hubo supervivientes.”

Edward St. John Gorey, autor, artista e ilustrador, nació el 15 de Febrero de 1925, y murió el 15 de Abril del 2000
.

David Langford
The Guardian
20 de abril de 2000

0 comentarios: