2 de novembre de 2010

Gorey después de Gorey

«The Elephant House»



La casa de dos siglos donde Gorey pasó sus últimos catorce años y por cuyas grietas entraba la hiedra venenosa, la Elephant House, ahora se llama Gorey House y es un museo. En él están los diarios de infancia, las primeras ediciones de Trollope, los ositos de felpa y los títeres; la «sala de los gatos» con un diván carmesí destripado por las uñas bajo una pantalla por la que pasa sin cesar su introducción animada a la serie de televisión Mystery!; recibos del restaurante donde solía comer todos los días; el famoso abrigo de piel de mapache en una vitrina; en un pasillo, en un cubículo «no mayor que un libro de Gorey», el tablero en el que dibujaba ante una ventana tapada por las hojas de un magnolio y bajo unas tarjetas clavadas en la pared: reproducciones de Goya y Matisse (su pintor favorito) y la foto de una escultura india en la que un tigre devora a un misionero; al lado de la casa, en el jardín, a la sombra de un árbol, se ven las lápidas de los «pequeños macabros».

Marcial Souto

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