17 de maig del 2010

Edward Gorey en la prensa




Libros del Zorro Rojo quiere difundir y agradecer las reseñas publicadas en los medios de prensa, con motivo de la publicación de La bicicleta epipléjica y La niña desdichada de Edward Gorey.

El Mundo, ADN, El informador, La Estrella, El Universal

11 de maig del 2010

La niña desdichada

Edward Gorey



«Charlotte Sophia quedó en manos del abogado de la familia. El abogado la puso de inmediato en un internado. Allí, las maestras la castigaban por cosas que no había hecho. Las otras alumnas le rompían la muñeca, arrancándole piernas y brazos...»





Huérfana, atormentada por las compañeras de colegio, esclavizada por un bruto alcoholico, la protagonista de este libro sobrevive, animada sólo por su fuerza infantil, para seguir sufriendo.

La niña desdichada (1961), trágica crónica de la vida de Charlotte Sophia,es materia perfecta para el magistral arte narrativo de Edward Gorey.




«La obra de Edward Gorey es extraordinaria y misteriosa.»
Max Ernst


15 x 13 cm; 64 pp. Cartoné con sobrecubierta
ISBN: 978-84-92412-58-7

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La bicicleta epipléjica

Edward Gorey



«Fue el día después del martes y el día antes del miércoles. Embley y Yewbert se estaban golpeando con mazos de croquet cuando oyeron un ruido detrás del muro y apareció una bicicleta sin ciclista...»




Una bicicleta que anda sola tienta a unos hermanos aburridos y los lleva por largos paisajes cargados de misterio. Una aventura extravagante que dura casi doscientos años.

En La bicicleta epipléjica (1969), el espacio, el tiempo y la conducta de los personajes se rigen por leyes propias, dominadas por el humor y el absurdo.




«Edward Gorey es sublime, absurdo y místico.»
Oskar Kokoshka

11 x 18 cm; 64 pp. Cartoné con sobrecubierta
ISBN: 978-84-92412-57-0

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6 de maig del 2010

La clase de dibujo:

Mattotti, Hansel y Gretel

21 d’abril del 2010

Hansel i Gretel

Jacob i Wilhelm Grimm



Lorenzo Mattotti (Il·lustracions)

«Van caminar tota la nit i un dia sencer, des del matí fins al vespre, però no van aconseguirnsortir del bosc».



El prestigiós artista italià Lorenzo Mattotti interpreta, amb jocs de llums i obres, un dels contes més populars dels germans Grimm. La història de Hansel i Gretel és narrada de forma original i innovadora a través de traços foscos suggerents que desperten la intuïció. Amb les il·lustracions en blanc i negre, Mattotti accentua el tràgic sentit de la història, però la dota, al mateix temps, d’una força i una expressivitat úniques.

El 2007 la Metropolitan Opera House de Nova York i la revista New Yorker van proposar a Mattotti, juntament amb altres grans artistes internacionals, participar en un projecte molt ambiciós: recrear de forma plàstica el conte de Hansel i Gretel.








23,5 x 32 cm, 56 pp, Cartoné
ISBN: 978-84-92412-56-3

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20 d’abril del 2010

Lorenzo Mattotti

Breccia, 1954



És un dels il·lustradors i artistes gràfics més reconeguts de l’actualitat. Va estudiar arquitectura, carrera que va deixar per dedicar-se al món del còmic. Els seus treballs, destinats tant al públic infantil com a l’adult, han estat publicats en les revistes més importants, i els seus llibres han estat traduïts a una gran quantitat d’idiomes. Entre les seves obres destaquen: El señor Espartaco (1982), Fuegos (1986), Pinocho (1990), El hombre de la ventana (1992) i Eugenio (1993), pel qual va rebre el Gran Premi d’Il·lustració de Bratislava.

16 d’abril del 2010

Obituario

Edward Gorey



Creó un mundo surrealista ambientado a finales de la época victoriana a partir de palabras e imágenes cargadas de muerte, visitantes amenazadores y misteriosas casas de campo. Edward Gorey, que murió a los 75 años de un infarto, fue célebre por sus ilustraciones e historias gráficas a menudo macabras, que le convirtieron en un fenómeno de culto seguido en todo el mundo. En las antologías Amphigorey (1972), Amphigorey Too (1975) [Amphigorey también], Amphigorey Also [Amphigorey además] (1983) y Amphigorey Again [Amphigorey de nuevo] (2004) se recogen más de 60 pequeñas obras (chapbooks).

Gorey insistía en que no había un deleite morboso detrás de las ingeniosas historias que mostraban niños u otras víctimas desdichadas al borde de una muerte inmerecida. “No veo disparidad entre mis libros y el día a día… Escribo sobre la vida cotidiana.” La cotidianeidad del arte de Gorey combina una Inglaterra victoriana de finales de siglo, o ya eduardiana, con unas pinceladas de la lectura favorita de sus días de universitario (en particular Ronald Firbank, Evelyn Waugh e Ivy Compton-Burnett), y una afición de por vida a Agatha Christie.

Aunque muchos lectores estadounidenses le creían británico, lo cierto es que Gorey, de padre periodista católico y madre episcopaliana, nació en Chicago. Tras el instituto asistió durante un tiempo a la Escuela de Arte de Chicago. Después de pasar tres años durante la guerra destinado como oficinista en el ejército de los Estados Unidos (en gran parte en el desierto de Utah), se especializó en francés en Harvard. Más tarde trabajó en el departamento de arte de la editorial Doubleday Anchor.

Su primer álbum ilustrado fue The Unstrung Harp; o Mr Earbrass Writes a Novel [El arpa sin encordar; o, el señor Earbrass escribe una novela] (1953), un estudio adorablemente irónico de un lúgubre novelista eduardiano que lidia con la inspiración, la distracción, las verdades eternas de la publicación y “el indecible horror de la vida literaria”.

El afamado The Doubtful Guest [El invitado incierto] (1957), tiene lugar en una casa de campo, donde una familia que parece salida de una obra de Compton-Burnett está consternada por el “huésped no invitado”; una triste, peluda e inexplicable criatura en zapatillas blancas de tenis. A los exquisitos trazos en tinta les sigue una leyenda, siendo la última:

Llegó hace 17 años, y hasta este día
no ha mostrado intención de querer marcharse.

Su fascinación por el surrealismo pasó a ocupar un primer plano en The Object-Lesson [El ejemplo práctico] (1958), cuya historia transcurre entre astutas incongruencias mientras las ilustraciones ponen de relieve su maestría en el equilibrio y el diseño. Esto llevó a Edmund Wilson, del New Yorker, a apreciar sus primeros libros y así, en 1959, Gorey obtuvo su primera crítica importante. Más tarde El invitado incierto evolucionó a un ser más perturbador, sin ojos y con largos brazos gomosos, conocido como Figbash y que recuerda en parte a la figura proteica de Max Ernst, Loplop. Otros iconos recurrentes de Gorey son los gatos y la Black Doll [La muñeca negra] sin brazos ni rasgos. El arte chino, japonés y el simbolismo también le influyeron enormemente.

Muchos de sus siguientes libros a menudo alteraban las formas existentes; una de sus técnicas favoritas era la de combinar la plantilla victoriana de un alfabeto moral o instructivo con un material de efectos opuestos. The Gashlycrumb Tinies [Los Pequeñines Macabros] (1963) muestra 26 niños condenados:

La A es de Amy, que se cayó por las escaleras
La B es de Basil, atacado por los osos

En las historias mucho está implícito; por ejemplo, a Amy sólo la vemos sobrevolando la escalera, y a Basil simplemente amenazado. En el pornográfico The Curious Sofa [El sofá singular] (1961) –bajo el seudónimo de Ogdred Weary– la espantosa decadencia no ocurre ante nuestros ojos, lo que lleva a nuestra imaginación a trabajar de un modo enfermizo. Este mismo control hace soportable su único trabajo realmente morboso: The Loathsome Couple [La pareja abominable] (1977) recuerda vagamente a los “Asesinos del Páramo”. Un carácter esquivo y un sentido de conexiones tácitas se convirtieron en su sello inconfundible. The Other Statue [La otra estatua] (1968) presenta una tragedia en una casa de campo aislada y algunas pistas, de las que no se puede decir si son escasas, o demasiadas.

El homenaje de Gorey a Agatha Christie, The Awdrey-Gore Legacy [El legado de Awdrey-Gore] (1972) es más un juego de herramientas para recopilar una trama ilustrada al estilo Christie, que una historia detectivesca, pero la elaboración sugiere un misterio aún más bizarro. El propio artista tenía siempre a mano explicaciones prácticas “Ya sé que los libros tratan de algo que no es lo que parece… pero no sé qué es.”

Desde 1957 hasta 1982, Gorey asistió a varias obras del New York City Ballet, cuyas representaciones influenciaron su obra. De ahí la historia de la bailarina tragicómica en The Gilded Bat [El murciélago dorado] (1966), las risueñas viñetas de humor en The Lavender Leotard [El leotardo lavanda] (1973), y dibujos de representaciones insólitas: “Sarah Blotter interpreting Wurmkast’s Twelfth (the ‘Apocalyptic’) Symphony, Oklahoma City, 1904.”

Durante ese cuarto de siglo de asistencia al ballet, Gorey se hizo famoso por llevar grandes abrigos de pieles iguales a los preferidos por sus personajes con zapatillas de tenis blancas. Ilustró el trabajo de otros autores, incluyendo a Samuel Beckett, John Ciardi, TS Eliot (Old Possum's Book of Practical Cats [El libro de los gatos habilidosos del Viejo Possum]), Edward Lear (The Jumblies, The Dong with a Luminous Nose [El Dong de nariz luminosa]), Saki y Muriel Spark (The Very Fine Clock). También realizó nuevas ilustraciones para las fábulas de Esopo y las historias de Brer Rabbit.

Gorey llevó con éxito al teatro su habilidad para el diseño; para la producción de Dracula en Broadway en 1977 ideó unos melodramáticos y siniestros sets y vestuario que le valieron un premio Tony por diseño de vestuario. Gorey Stories, un musical basado en su obra, fue representado en 1978. También ganó en 1972 un premio otorgado por el Instituto Americano de Artes Gráficas por el diseño de Amphigorey, los premios World Fantasy por sus ilustraciones en 1985 y 1989, y el International Horror Guild en 1999.

Posteriores trabajos destacados incluyen The Raging Tide: or, The Black Doll's Imbroglio [La rabiosa marea; o, el embrollo de la muñeca negra] (1987), donde imágenes absurdas de Figbash y otras criaturas surrealistas permiten la interacción con el lector al enlazar a diferentes opciones – “Si esto no te parece inquietante, dirígete a la página 19. Si sí te lo parece, dirígete a la página 17.” – y The Haunted Tea-Cosy (1997), cuya subversión de inspiración dickensiana empieza cuando un enorme escarabajo se presenta a sí mismo como el Bahhum Bug.

Excentricidades aparte, Gorey llevó su vida personal con la máxima discreción. La crónica Reuters de su muerte concluye con el que fácilmente podría haber sido el final de una de sus sombrías historias, con la muñeca negra dándole vueltas al desastre: “No quedó claro si hubo supervivientes.”

Edward St. John Gorey, autor, artista e ilustrador, nació el 15 de Febrero de 1925, y murió el 15 de Abril del 2000
.

David Langford
The Guardian
20 de abril de 2000

20 de març del 2010

En las montañas de la locura

Howard Phillips Lovecraft



Enrique Breccia (Ilustraciones)

«Todos los incidentes de aquel vuelo de cuatro horas y media están grabados a fuego en mis recuerdos, por su crucial posición en mi vida. Marcaron la pérdida, a la edad de cincuenta y cuatro años, de toda la paz y el equilibrio que la mente normal posee gracias a su acostumbrada concepción de la naturaleza externa y de sus leyes. De allí en adelante, los diez enfrentamos —aunque el estudiante Danforth y yo en mayor medida— un mundo espantosamente amplificado de vagos horrores que nada puede borrar de nuestras emociones, y que nos abstendríamos de compartir con la humanidad si pudiéramos.»



Una expedición de la Universidad de Miskatonic descubre en lo más remoto de la Antártida los vestigios de una extraña civilización, y con ellos un abominable secreto: sus verdugos, millones de años más tarde, aún perviven en las profundidades del hielo.





16 x 24 cm; 160 pp. Cartoné con sobrecubierta

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25 de febrer del 2010

Cartas a Ophélia

Fernando Pessoa



Antonio Seguí (Ilustraciones)

15 de octubre de 1920
Pequeño Bebé:

Tienes más de mil, tienes millones de razones para sentirte enojada, irritada y ofendida conmigo. Pero la culpa no ha sido mía, ha sido de ese Destino que acaba de condenarme el cerebro a un estado que, si no es irreversible, por lo menos exige un tratamiento adecuado, que no sé si podré conseguir. Pretendo (sin aplicar el célebre decreto del 11 de mayo) irme a un sanatorio el mes próximo a ver si allí encuentro algún tratamiento que me permita resistir la ola negra que se abate sobre mi espíritu. No sé cuál será el resultado del tratamiento, quiero decir: no imagino cuál podría ser. Nunca esperes por mí; si alguna vez me presento ante ti será por la mañana, cuando vayas a la oficina, en Poço Novo. No te preocupes. Al fin y al cabo, ¿qué ha sucedido? ¡Me han cambiado por Álvaro de Campos!
Siempre muy tuyo,

Fernando




Al cumplir 19 años, Ophélia Queiroz entró a trabajar en las oficinas Félix, Valladas & Freitas de Lisboa, donde Pessoa se ocupaba de traducir la correspondencia comercial. Corría 1920 y el poeta contaba 32 años.

Hacia 1976, la propia Ophélia evocó los inicios del romance. «Un día se fue la luz. Freitas no estaba y Osorio, el “grumete”, había salido a hacer unos recados. Fernando fue a buscar un lámpara de petróleo, la encendió y la puso encima de mi mesa. Poco antes de la hora de partida, me alcanzó una notita que decía “Le pido que se quede”. Yo permanecí expectante. Por entonces ya había notado el interés de Fernando hacia mí; y yo, lo confieso, también le encontraba cierta gracia… Recuerdo que estaba de pie, a punto de ponerme el abrigo, cuando él entró en mi despacho. Se sentó en mi silla, dejó sobre la mesa la lámpara que traía y comenzó de pronto a declararse como Hamlet a Ofelia: “¡Oh, querida Ofelia!, mido mal mis versos, carezco de arte para medir mis suspiros, pero te amo en extremo. ¡Oh, hasta el último extremo, créeme!». Quedé muy conmovida, como es natural, y sin saber qué decir ni hacer, acabé por ponerme el abrigo y despedirme apresuradamente. Fernando se levantó con la lámpara en la mano para acompañarme hasta la puerta. Pero, de repente, apoyó la lámpara sobre la divisoria de la pared, me tomó sorpresivamente por la cintura, me abrazó y, sin decir una palabra, me besó, me besó apasionadamente, como un loco. […] Días más tarde, como Fernando parecía ignorar lo que había sucedido entre nosotros, resolví escribirle una carta pidiéndole una explicación; lo que dio origen a su primera carta-respuesta, con fecha 1.° de marzo de 1920.»

Cuarenta y ocho cartas y dieciséis poemas dan testimonio del secreto romance entre el poeta portugués y la joven Ophélia Queiroz. Una correspondencia forjada en los años decisivos de la producción literaria de Fernando Pessoa. El prólogo de Antonio Tabucchi reflexiona sobre este epistolario al que el gran artista plástico Antonio Seguí ha dedicado una treintena de exquisitas acuarelas.


Traducción: Alejandro García Schnetzer

14 x 22 cm; 174 pp; Cartoné encuadernado en tela
ISBN: 978-84-92412-47-1



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Fernando Pessoa

Lisboa, 1888 – 1935



Huérfano de padre a los cinco años, pasó su infancia y parte de su juventud en Durbán, África del Sur. El idioma inglés, las obras de Milton, Byron, Keats y Shakespeare entre otros, fueron el legado de su educación británica. Volvió definitivamente a Lisboa en 1905 y trabajó como corresponsal extranjero en casas comerciales, oficio que mitigó con la composición de una vasta literatura; de ésta destaca su producción poética, atribuida a una pléyade de heterónimos como Alberto Caeiro, Álvaro de Campos, Bernardo Soares o Ricardo Reis. Fue uno de los primeros difusores de las vanguardias en Portugal, colaborando en las revistas Orpheu, Athena, Ruy Vaz y Presença. A excepción de Sonnets (1918), English poems (1921) y Mensagem (1934), la mayor parte de su obra permaneció inédita, guardada en un baúl que atesoraba multitud de originales. Fernando Pessoa murió a los cuarenta y siete años en el Hospital São Luís dos Franceses, donde había sido internado por las secuelas del alcoholismo.

17 de febrer del 2010

El perseguidor

Cortázar, Muñoz, Parker...

El perseguidor

en la correspondencia de Cortázar



Estoy encarnizado con un cuento que no acabo de escribir y que me está dando un trabajo terrible. Su tema es aparentemente muy sencillo: la vida —y sobre todo la muerte— de un músico de jazz. Concretamente se trata de Charlie Parker, que murió hace unos meses en circunstancias bastante horribles. Siempre le tuve mucho cariño, y los datos que pude reunir sobre su vida me dieron ganas de intentar una biografía «ficticia» (cambiando incluso el nombre, pero dejando los indicios suficientes para que todo amateur de jazz se dé enseguida cuenta de que se trata de Parker). Quiero presentarlo como un caso extremo de búsqueda, sin que se sepa exactamente en qué consiste esa búsqueda, pues el primero en no saberlo es él mismo. Ni qué decir que en cierto modo estoy haciendo una transferencia personal, y que mucho de lo que me preocupa irá a la cuenta del personaje. No sé cómo terminará esto; hasta ahora hay unas treinta páginas escritas, y hará falta otro tanto.

Carta a Jean Barnabé incluída en Cartas 1937-1983,
Alfaguara, 2002.

© Fotografía: Alberto Jonquières

20 de gener del 2010

Arthur Gordon Pym en la prensa




Junto con esta imagen inédita realizada por Luis Scafati para Narración de Arthur Gordon Pym, publicamos las reseñas aparecidas recientemente en los medios de prensa.

La Vanguardia, Público, Adn, Abc, Clarín, El Cultural, La Estrella Digital, Euronews

Narración de Arthur Gordon Pym

Edgar Allan Poe



Luis Scafati (Ilustraciones)

«Esta historia comprende los detalles de un motín y la atroz carnicería a bordo del bergantín Grampus en su travesía a los Mares del Sur, en el mes de junio de 1827; con un relato de la conquista por los supervivientes, su naufragio y los horribles sufrimientos posteriores causados por el hambre; su liberación por la goleta británica Jane Guy; el breve crucero de este último buque por el océano Antártico; su captura y la matanza de su tripulación en unas islas del paralelo 84 de latitud Sur, conjuntamente con los increíbles descubrimientos y aventuras, aún más al sur, a los que dio lugar esta angustiosa calamidad.»
Noticia que acompañaba a la edición original de 1838.

Luis Scafati ilumina con profundo talento los deleitables terrores de esta novela, donde se cifran todas las obsesiones del genial Edgar Allan Poe.






16 x 24 cm; 260 pp. Cartoné con sobrecubierta

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23 de desembre del 2009

El perseguidor en la prensa




Libros del Zorro Rojo quiere difundir las importantes reseñas publicadas en los principales medios de prensa, con motivo de la publicación de El perseguidor, de Julio Cortázar con dibujos de José Muñoz.

El País, El Mundo, Público, Club Cultura, El Boomerang, La información, Clarín, Página 12, La Sexta

28 de novembre del 2009

El perseguidor

Julio Cortázar



José Muñoz (Ilustraciones)

«Johnny estaba en gran forma en esos días, y yo había ido al ensayo nada más que para escucharlo a él y también a Miles Davis. Todos tenían ganas de tocar, estaban contentos, andaban bien vestidos (de esto me acuerdo quizá por contraste, por lo mal vestido y lo sucio que anda ahora Johnny), tocaban con gusto, sin ninguna impaciencia, y el técnico de sonido hacia señales de contento detrás de su ventanilla, como un babuino satisfecho. Y justamente en ese momento, cuando Johnny estaba como perdido en su alegría, de golpe dejó de tocar y soltándole un puñetazo a no sé quién dijo: “Esto lo estoy tocando mañana”».




El perseguidor
es uno de los mayores logros literarios de Julio Cortázar y un clásico de la literatura del siglo xx. Con un trasfondo existencial magistralmente tratado, la historia describe los últimos días de Johnny Carter, virtuoso saxofonista cuya vida discurre al filo de la lucidez y la autodestrucción.

Desde su publicación en 1959, este homenaje de Cortázar al genial Charlie Parker ha conocido el fervor de numerosos lectores, que lo han considerado, como Rayuela, una experiencia iniciática. El gran ilustrador José Muñoz ha sabido interpretar con extraordinario talento la profundidad de esta ficción donde el jazz, las noches insomnes y el París de los años 50 son el marco de una historia incomparable.




Ilustrado por el creador de Alack Sinner, José Muñoz, ganador del Gran Premio del Festival Internacional de Angoulême 2oo7

18 x 26.5 cm; 88 pp. Cartoné con sobrecubierta





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Bajo la lluvia ajena, en la prensa

Desde Libros del Zorro Rojo queremos difundir las importantes reseñas publicadas en los principales medios de prensa, con motivo de la publicación de Bajo la lluvia ajena, de Juan Gelman con ilustraciones de Carlos Alonso. Les eperamos para la presentación del libro este viernes 27 a las 19:30 en Casa América de Madrid.

El País, Público, ADN, El Cultural, Telecinco, Euronews, El Universal, Clarín, La Nación

3 de novembre del 2009

Bajo la lluvia ajena

Juan Gelman



Carlos Alonso (Ilustraciones)

«Cierro los ojos bajo el solcito romano.
Pasás por Roma, sol,
y dentro de unas horas pasarás
por lo que fue mi casa, no llevándome
sino iluminando sitios donde falto,
que reclamo, que reclaman por mí.
Los vas a calentar de todos modos,
exactamente cuando de frío temblaré.»



Juan Gelman escribió Bajo la lluvia ajena en 1980, durante su exilio en Roma. Los textos que lo integran, componen un mosaico de agudas reflexiones sobre el destierro, la ausencia y el dolor. Elaboradas con igual sentimiento y hondura, las aguafuertes de Carlos Alonso confluyen en la obra de Gelman, forjando en su encuentro un testimonio que emociona por el esplendor de su lucidez.

16 x 24,5 cm; 72 pp. Cartoné




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Juan Gelman

Buenos Aires, 1930



Desde muy joven comenzó a trabajar en el periodismo y en 1956 publicó Violín y otras cuestiones, obra que prologó Raúl González Tuñón y que fue la primera de una extensa y notable poética que continuaría con títulos como Gotán, Cólera Buey, Los poemas de Sydney West, Relaciones, Si dulcemente o Dibaxu. Perseguido por su militancia política, en 1975 inició un largo exilio que se repartió entre Europa y América. En 1997 publicó Ni el flaco perdón de Dios, en coautoría con su esposa Mara La Madrid, volumen que reúne testimonios de hijos de detenidos-desaparecidos por la última dictadura argentina. Ampliamente apreciada en Europa y América, su obra ha merecido numerosas distinciones, entre las que destacan el Premio Juan Rulfo (2000), el Premio Ramón López Velarde (2004), el Premio Pablo Neruda (2005), el Premio Reina Sofía (2005) y el Premio Cervantes (2007). Sus libros más recientes, Valer la pena, País que fue será, Mundar y de atrásalante en su porfía confirman a Juan Gelman como uno de los mayores poetas contemporáneos.

Carlos Alonso

Tunuyán, Argentina, 1929



Estudió Bellas Artes en la Universidad de Cuyo, Mendoza, y tuvo por maestros a Lorenzo Domínguez, Ramón Gómez Cornet y Lino Enea Spilimbergo. A los dieciséis años se afilió al Partido Comunista y a los veinticuatro realizó su primera exposición en Buenos Aires. En 1954 viajó a Europa, donde profundizó sus estudios en dibujo y pintura, y en 1957 ganó el concurso convocado por la editorial Emecé para ilustrar la segunda parte del Quijote, que iniciara Salvador Dalí. En ocasiones posteriores abordaría obras de Augusto Roa Bastos, Pablo Neruda, Dante Alighieri y Guy de Maupassant. La fuerza expresiva y el compromiso social que distinguen sus trabajos le valieron desde los años sesenta un vasto reconocimiento y exposiciones en Londres, Madrid, México, Nueva York, París, Roma y Tokio. Entre 1976 y 1981 vivió exiliado en Roma y Madrid. Desde su regreso a la Argentina, Carlos Alonso ha proseguido su brillante labor como dibujante, pintor y escultor, escribiendo una de las páginas más admirables de la historia del arte latinoamericano.

El Gran Zoo

Nicolás Guillén



Arnal Ballester (Ilustraciones)

«Éstos son, señoras y señores, señoritas, niños, viejos, jóvenes y paseantes, éstos son los poemas del Gran Zoo, en que las bestias no son animales, sino lo que enseguida verá la audiencia y que yo iré mentando para que resuenen con la voz que les pertenece: montañas, ríos, nubes, cánceres, kukux klanes, usureros…»



Bestiario atípico y sorprendente libro de fábulas donde la poesía, el humory la crítica social confluyen, El Gran Zoo es una de las obras cumbre de la poesía latinoamericana. La deslumbrante fuerza verbal de Guillén adquiere en estas composiciones su máxima expresión.Arnal Ballester ha sabido establecer un diálogo profundo con la palabra viva del gran poeta cubano, desarrollando sus versos con deleitables imágenes.

Arnal Ballester, Premio Nacional de Ilustración 2008

16 x 24 cm; 56 pp. Cartoné con sobrecubierta | ISBN: 978-84-96509-38-9




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